Nuestro pequeño grupo por fin llegó a la entrada de una cueva, en cuyo lugar se veían restos de pelea entre los soldados y los lobos... y dentro de la cueva encontramos los restos de 4 de los soldados, pero ni rastro del acólito o del maestro del semielfo, por lo que decidimos entrar a investigar (aunque comenzaba a anochecer y yo era de la opinión de regresar a la aldea). Nos enfrentamos a algunos lobos a los que vencimos sin grandes problemas, ya que el enano es un gran luchador (aunque su personalidad deja mucho que desear), e internandonos más descubrimos que en el fondo de la cueva había una especie de tunel vertical, con una cuerda anudada como para usarla para bajar, pero cortada a la mitad. Nosotros colocamos una nueva cuerda y bajamos con algunos problemas.
La parte baja de la cueva era muy diferente al resto, ya que era obra de seres inteligentes: tenía piso y paredes de piedra, corredores y habitaciones. Fuimos atacados por unos animales parecidos a murciélagos, pero hechos completamente de hueso, y utilicé la ayuda de mi dios para ahuyentarlos, además de curar las heridas de mis compañeros, por lo que comencé a cansarme. Encontramos ahí el cadaver del acólito, con una extraña sonrisa plasmada en la cara. Tras llevar su cuerpo hasta la boca del tunel, seguimos investigando el lugar. Esto cada vez parecía ser obra de algun mago loco, ya que los mismos lobos se habían comportado en forma antinatural, segun un comentario del ranger.
Como para en ese momento era ya muy tarde, y yo necesitaba rezar y descansar para recuperarme, decidimos dormir en una habitación que ya habíamos revisado. Acordamos quedarnos todos juntos por si había más peligros, y nos acostamos a dormir. No sé que haya pasado después, pero cuando desperté todos mis compañeros, y yo también, estabamos en un estado de extrema debilidad, y ellos me acusaban de haberlos atacado mientras dormíamos. Fueron necesarios tres días de reposo para recuperarnos completamente, y poder seguir adelante.
Por fin, tras otros encuentros desagradables con más animales muertos, al fondo de las habitaciones encontramos una biblioteca en pésimo estado, con todo destruido y libros tirados por todas partes, había también una fuente muy extraña de la que parecía salir niebla continuamente, y un pedestal en el que descansaba un libro. Tras tomar el libro con mucho cuidado logramos descifrar que se trataba del diario de un mago, y la última entrada informaba que su experimento más reciente había abierto un portal por el que había entrado un ser de otro plano, al parecer llamado Toben.
Como no pudimos averiguar nada más, decidimos salir de la cueva. Al llegar a la boca del túnel nos encontramos con una sorpresa: ¡el cadáver del acólito no estaba! Subimos temiendo una emboscada, y nos encontramos con algo peor: el maestro del semielfo estaba ahí, peleando contra algunos soldados... ¡Los mismos que habíamos dado por muertos al entrar! Lo peor de todo era la extraña sonrisa que tenían plasmados sus cuerpos sin vida mientras luchaban por acabar con su antiguo camarada, ¡Era algo realmente escalofriante!.
Nos unimos a la lucha para ayudar al viejo soldado, y logramos acabar con los muertos vivientes, pero a pesar de nuestros esfuerzos el viejo soldado también murió. Como no teníamos nada más que hacer ahí decidimos regresar al pueblo a comentarle al jefe y al sacerdote lo que había pasado.
En el camino encontramos un campamento con una fogata, y sobre esta unos palos atravesados como para asar algún animal, seguramente obra del maestro del semielfo. Junto a la fogata había un lobo. En cuanto el lobo nos vio, mostró sus dientes como en una sonrisa, y... ¡saltó hacia la fogata!. Observamos horrorizados cómo el animal comenzaba a girar como si estuviera atravesado en el palo, asándose, sin hacer ningún esfuerzo para escapar, mientras hasta nosotros llegaba el olor a pelo y carne quemados... atónitos, sin saber qué hacer, seguimos hacia la aldea.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario